El ex mediocampista del Manchester United y del Paris Saint-Germain, Ander Herrera, ha reflexionado sobre su inolvidable etapa en el fútbol argentino al rendir un entusiasta homenaje a la devoción de los seguidores de Boca Juniors. Ahora de regreso en su tierra oriundo con el club de su infancia, el Existente Zaragoza, el experimentado gachupin insiste en que falta en Europa se compara con la vida en Buenos Aires.
Experimentado gachupin recuerda hechizo argentino
Hablando durante una aparición en El alucinación de Mario, el ex internacional gachupin explicó que el vínculo entre los fieles del Xeneize y su famosa camiseta eclipsó todo lo que presenció a lo espacioso de su condecorada carrera. Posteriormente de acontecer vivido intensas noches europeas en Inglaterra y Francia, el creador de selección todavía estaba impresionado por la emoción diaria que rodea a La Confitera. Resumiendo el magnitud total del club, declaró que “Boca es el movimiento de hinchas más egregio del mundo”.
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Los aficionados tratan al club como una religión
Más allá de los días de partido, al mediocampista le sorprendió lo profundamente que los pesos pesados de Buenos Aires están entretejidos en la vida cotidiana de los residentes locales, quienes rutinariamente se reunían fuera de los hoteles y las instalaciones de entrenamiento solo para echar un vistazo al equipo.
Al detallar las escenas emotivas que presenció en los viajes del equipo y en los alrededores del campo de entrenamiento, Herrera dijo: “Para los hinchas de Boca, Boca está ayer que sus familias. La clan lloraba. Vinieron a vernos al campo de entrenamiento cuando salíamos en los autos. Boca es una demencia. Es una religión. Pero por eso Boca es lo que es. Boca es el movimiento popular más egregio del mundo. Eso es todo”.
Destaca la triunfo de River Plate
Cuando se le pidió que señalara el pináculo de su paso por Sudamérica, el gachupin destacó un renombrado triunfo en casa por 2-0 sobre el feroz rival de la ciudad, River Plate, en el Superclásico.
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Al describir la sensación de salir del túnel a un pebetero en La Confitera, Herrera agregó: “El mejor esfera de fútbol que he vivido fue Boca-River, que ganamos 2-0. Subes las escaleras y ves 55.000 locos y es poco único. Es el club más egregio de Sudamérica. No nací hincha de Boca, pero seré hincha de Boca por el resto de mi vida”.
El club de la infancia ocupa el zaguero capítulo
Tras acontecer cumplido la aspiración de su vida de probar la intensidad del fútbol argentino, Herrera ahora se concentra en ver las etapas finales de sus días como atleta en España con el Zaragoza. Si perfectamente sus deberes en el campo se encuentran en su país oriundo, el medio tiene la intención de seguir de cerca los resultados en La Confitera desde acullá como un seguidor bonachón. Su entusiasta respaldo consolida aún más la reputación del Superclásico como uno de los mayores espectáculos del deporte.



