Un señor de la disputa colombiano, cuya extradición a Estados Unidos se había retrasado durante varios meses mientras era designado negociador de paz por el gobierno mencionado del país, fue trasladado en avión a California y puesto bajo custodia de agentes federales.
Geovany Andrés Rojas enfrenta cargos de narcotráfico y terrorismo en Estados Unidos. Durante primaveras actuó como portavoz y líder de Comandos de la Frontera, un categoría contumaz conocido por traficar cocaína en Putumayo, una provincia colombiana que limita con Ecuador y Perú.
Rojas, todavía conocido como “Araña” (“La Araña”), había sido protegido de la extradición por el ex presidente colombiano Gustavo Petro, quien le había pedido que participara en conversaciones de paz con el gobierno colombiano.
Pero un nuevo gobierno, encabezado por el presidente conservador Abelardo de la Espriella, levantó la prohibición de extraditar a Rojas, lo que indica un cambio en la táctica de seguridad de la nación.
“No se construye la paz protegiendo a narcoterroristas como este bandido”, dijo De la Espriella el viernes, a posteriori de supervisar personalmente el traslado de Rojas a Estados Unidos. “Pido a las autoridades estadounidenses… que no pueda negociar acuerdos que dejen sus crímenes impunes”.
El Unidad de Razón de Estados Unidos publicó una fotografía de Rojas flanqueado por agentes de la ley luego de ser extraditado a Estados Unidos.
“Colombia y el Unidad de Razón están eliminando a los narcoterroristas, empezando por Araña”, dijo el fiscal federal Adam Gordon en un comunicado.
Rojas fue arrestado en Bogotá en febrero de 2025 y la Corte Suprema de Colombia aprobó su extradición a Estados Unidos en octubre. Pero Petro lo suspendió, argumentando que necesitaba que Rojas participara en las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y varios grupos rebeldes, incluidos Comandos de la Frontera.
De la Espriella, que fue electo en junio, suspendió las conversaciones con los grupos rebeldes y adoptó una postura de mano dura en presencia de el crimen. Recientemente incluyó la militarización de una ciudad en el ártico de Colombia, donde una costado de narcotraficantes intentó imponer un toque de queda de tres días. El líder conservador recibió el respaldo del presidente Donald Trump durante su campaña y ha dicho que trabajará estrechamente con Estados Unidos para disputar contra el narcotráfico.
El gobierno de Colombia ha luchado por contener la violencia en las zonas rurales en los últimos primaveras, mientras las bandas de narcotraficantes y los grupos rebeldes luchan por el distrito desaliñado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia o FARC, tras su acuerdo de paz de 2016 con el gobierno.
Más de 14.000 combatientes depusieron las armas como resultado del acuerdo que puso fin a cinco décadas de disputa de guerrillas. Pero el acuerdo de paz todavía dejó un vano de poder en regiones con poca presencia estatal, donde las actividades ilegales como el tráfico de cocaína son comunes. Varios grupos disidentes luchan ahora por las rutas del narcotráfico, las minas ilegales y la perturbación en estas zonas.
Comandos de la Frontera surgió en 2017 y está dirigido en parte por excombatientes de las FARC que no se unieron al acuerdo de paz de 2016. El categoría formó una alianza con la estructura Segunda Marquetalia, categoría fundado en 2019 por el excomandante de las FARC Luciano Marín. Pero la alianza se desmoronó hace dos primaveras, lo que dejó a Comandos de la Frontera sobrellevar a parte negociaciones separadas con el gobierno de Colombia.
Se aplazamiento que Rojas haga su comparecencia auténtico en presencia de el tribunal el lunes.


