PORT HURON, Michigan (AP) — Abdul El-Sayed, sosteniendo un micrófono de mano y vistiendo su característica camisa negra con cuello en V, sacudió lentamente la inicio mientras una mujer en su cabildo describía cómo quemó sus ahorros a posteriori de someterse a una cirugía cerebral de emergencia.
“Lamento mucho su experiencia y espero que se esté recuperando”, dijo El-Sayed, candidato demócrata al Senado de Estados Unidos en Michigan, a posteriori de esbozar propuestas para avalar la atención médica y las licencias remuneradas.
Más tarde esa perplejidad, mientras hablaba con los periodistas en el sótano debajo del teatro, su tono fue muy diferente. El-Sayed llamó “cobarde” a su oponente republicano Mike Rogers, dijo que el presidente Donald Trump tenía “miedo” de saludar el estado y descartó como “tonta” una pregunta sobre si Irán o Israel representaban una amenaza longevo para Estados Unidos.
Los intercambios capturaron dos lados de un candidato que es la figura central en una de las elecciones al Senado más importantes del país. El-Sayed sería el primer senador musulmán del país, y está recorriendo el estado para contrarrestar un esfuerzo republicano, impulsado por decenas de millones de dólares, para presentarlo como un radical peligroso. Pero asimismo ha abrazado su banda confrontativo al burlarse y burlarse de Trump y Rogers.
“Si quieren convertirme en el personaje principal de las elecciones intermedias, no lo rehuiré”, dijo El-Sayed en una entrevista. “Corre contra mí. Mira qué acertadamente te funciona”.
La confianza descarada y fanfarrona de El-Sayed molestó a algunos demócratas durante una primaria divisiva contra la representante Haley Stevens. El ex funcionario de vitalidad pública ha mostrado poco interés en desmontar el tono y no se ha disculpado por su memorándum progresista y su enfoque adversario, envalentonando a sus partidarios que creen que es el candidato adecuado para un electorado enojado que ha perdido la fe en el establishment político.
Pero sus escépticos temen que les cueste a los demócratas el control del Senado al no alcanzar unir a las distintas facciones de su partido antiguamente de noviembre.
“Si quieres sus votos, tienes que ser amable con esa muchedumbre, y él efectivamente no está haciendo eso”, dijo el estratega político de Michigan Adrian Hemond, quien apoyó a Stevens. “Tal vez no sea necesario. Toda la teoría de esta candidatura ha sido que puede rehacer la apariencia del electorado”.
Los republicanos apuntan a El-Sayed
Aunque Michigan respaldó a Trump dos veces en sus tres campañas presidenciales, ningún republicano ha ganadería una carrera por el Senado en el estado desde 1994.
El panorama político no es más entrañable este año. Trump inició una aniquilamiento impopular con Irán, lo que provocó un aumento de los precios del gas. Rogers ha optado por una campaña discreta con menos eventos públicos que El-Sayed mientras intenta que la carrera gire en torno a su oponente demócrata.
Hasta el 10 de octubre, los republicanos habían ajado más que los demócratas entre 78 y 63 millones de dólares en la carrera por el Senado de Michigan, según AdImpact, que rastrea la publicidad política. Rodeando de 40 millones de dólares del compra republicano se han destinado a publicidad negativa, en comparación con sólo unos 20 millones de dólares de los demócratas.
Los anuncios retratan a El-Sayed como “peligrosamente radical” y “demasiado extremo”, destacando sus llamados pasados para retirar fondos a la policía y relajar la aplicación de la ley de inmigración. Otros lo vinculan con Hasan Piker, un popular transmisor en confín con quien El-Sayed ha aparecido y que ha generado críticas por comentarios anteriores, incluido afirmar que “Estados Unidos merecía el 11 de septiembre”.
El viernes, Rogers apareció anejo al senador de Luisiana John Kennedy, quien dijo a los periodistas que El-Sayed “duerme con una camiseta de Bin Laden”. Rogers se rió.
El vicepresidente JD Vance lo ha llamado “malvado”. En una publicación en las redes sociales, Trump compartió una foto de él mismo con la primera dama Melania Trump anejo con una foto de El-Sayed y su esposa, que usa un hijab, con la lema: “Dos Estados Unidos MUY DIFERENTES”.
El miércoles por la perplejidad, Trump se refirió a El-Sayed como “Mohammed” y dijo que “se remonta a los días de la Jihad”.
El-Sayed escasamente ha regalado marcha detrás. En el acto de campaña en Port Huron, se burló de Trump para que visitara Michigan, sugiriendo que Rogers y otros republicanos temían que el presidente perjudicara sus posibilidades.
“Donald, si estás mirando, no te preocupes, hombre”, dijo El-Sayed.
Y respondió al ataque de Kennedy sugiriendo que el republicano está en el KKK.
“Eso es perspicaz viniendo de cierto que usa las sábanas por la perplejidad”, publicó El-Sayed en las redes sociales.
El-Sayed utiliza un toque personal con los votantes
Antaño del cabildo de Port Huron, El-Sayed se abrió paso entre una fila de personas que no cabían internamente del teatro, estrechando manos, tomando fotografías y deteniéndose para conversar.
Jeff Petrucella y su esposa Alice viajaron desde el condado de Macomb para ver a El-Sayed. Se describieron a sí mismos como políticamente “a fracción de camino” y dijeron que habían votado a los republicanos en el pasado.
“Ya he terminado con los republicanos en este momento”, dijo Jeff.
Alice dijo que estaba “buscando un cambio que sea mejor para mis nietas”, destacando el apoyo de El-Sayed a Medicare para todos. Siquiera se dejó intimidar por sus apariciones más conflictivas en Fox News.
“Creo que se expresa acertadamente. Se nota que es un hombre educado y que deje acertadamente”, dijo.
Pat Kreiner estuvo entre los que esperaron casi una hora para ver a El-Sayed. Sus hijos la habían persuadido para que lo apoyara en las primarias demócratas.
“Mi hijo me dijo: ‘He estado viviendo con esta bienes de chorreo desde el día en que nací'”, dijo Kreiner. “‘No funciona para mí'”.
Kreiner asimismo expresó su enojo por la aniquilamiento comercial de Trump con Canadá, puntual al otro banda del río desde Port Huron.
“Estamos desconsolados por nuestros vecinos”, dijo. “Solían venir mucho. Ahora no los vemos”.
Examinar ciudades más pequeñas como Port Huron se ha vuelto central para la campaña de El-Sayed, y su equipo dijo recientemente que ha realizado más de 500 eventos en más de 100 ciudades en todo el estado.
“Ir a todas partes. Charlar con todo el mundo. Eso es lo que hacemos”, dijo El-Sayed en una entrevista.
El enfoque personal no ha borrado todo el desconfianza que rodea a El-Sayed, incluso internamente de su propio partido.
Sus críticas a Israel y su asociación con Piker han generado preocupación entre algunos demócratas judíos. El-Sayed ha celebrado una serie de reuniones privadas con votantes judíos indecisos mientras trabaja para vencer su apoyo.
Asimismo ha tratado de proteger su posición entre los votantes negros. En las primarias demócratas, Stevens obtuvo más apoyo en el condado de Wayne, hogar de Detroit y su gran población negra.
Antaño del debate del jueves, El-Sayed asistió a dos eventos con líderes negros antiguamente de detenerse en una peluquería negra, donde pasó de apero en apero hablando con los clientes. Se detuvo en un momento para musitar con una mujer preñada, felicitándola y preguntándole cuándo nacería su bebé.
“¿8 de noviembre?” Bromeó El Sayed. “Asegúrate de sufragar temprano, ¿eh?”
La carrera se ha convertido en poco más que Michigan
Si acertadamente El-Sayed ha pasado gran parte de su campaña tratando de ganarse a los votantes de Michigan, su candidatura ha adquirido importancia mucho más allá del estado. Los republicanos lo han convertido en un símbolo de lo que advierten que es un Partido Demócrata cada vez más radical, mientras que los progresistas ven su campaña como una oportunidad para demostrar que su política puede vencer en un estado estrechamente dividido.
En un acto de cobranza de fondos en la ciudad de Nueva York el 5 de octubre, la representante Alexandria Ocasio-Cortez presentó su campaña como una prueba para los progresistas de todo el país.
“Si Abdul puede vencer en Michigan, cualquiera puede vencer en cualquier oportunidad”, afirmó el demócrata de Nueva York, potencial candidato presidencial.
Ocasio-Cortez planea hacer campaña con El-Sayed en Michigan la próxima semana, seguida por la del expresidente Barack Obama el 24 de octubre.
Lo que está en mecanismo a nivel franquista asimismo ha suscitado una renovada examen. United Democracy Project, un súper PAC afiliado a AIPAC, reveló el viernes un compra auténtico de 94.000 dólares contra El-Sayed, a posteriori de comprar casi 30 millones de dólares para oponerse a él en las primarias demócratas.
Y El-Sayed, a pesar de insistir en que las elecciones deberían centrarse en los votantes de Michigan y sus dificultades económicas, ha aceptado las implicaciones más amplias de su candidatura.
“Estoy agradecido por su apoyo”, dijo a la audiencia en el acto de cobranza de fondos en Nueva York, según declaraciones obtenidas por The Associated Press. Dijo que tenía dos objetivos: “obtener un escaño en el Senado de Estados Unidos” y “cambiar para mejor la naturaleza de nuestra política”.



