Uno de los enfrentamientos más tensos entre la sucursal Trump y el tribunal federal en Washington, DC, llegó a un punto crítico el lunes en una audiencia legal maratónica sobre los esfuerzos del presidente Donald Trump para reorganizar un campo de golf que ha sido objeto de meses de juicio.
La aurora del lunes, Trump redobló su plan de cerrar y renovar un campo de golf notorio en Washington, DC, diciendo que la construcción comenzaría “INMEDIATAMENTE” a pesar de la orden de un togado de avisar con tres días de prelación antaño de cualquier construcción.
Trump escribió en una publicación de Truth Social que el gobierno no “necesita aprobación” para continuar con la construcción.
“¡El trabajo está programado para comenzar INMEDIATAMENTE! El producto terminado será de clase mundial y traerá ingresos y gran prestigio a DC”, escribió.
Pero su plan para renovar el campo de golf de East Potomac ya es objeto de una lucha admitido mientras conservacionistas y golfistas intentan impedir que el presidente cambie el parque notorio.
El caso puede parecer relativamente beocio en comparación con algunas de las otras batallas legales del segundo mandato de Trump. Pero el juicio ha demandado la atención de varios altos abogados del Área de Probidad, que han tratado de defender las acciones de los funcionarios gubernamentales que supervisan el curso y han tratado de distinguirlas de las declaraciones públicas del presidente sobre sus intenciones en el demarcación.
La jueza de distrito estadounidense Ana C. Reyes, que supervisa el caso, emitió una orden la semana pasada que exige que el gobierno dé un aviso de al menos tres días antaño de realizar cualquier “modificación irreparable” al curso.
Reyes y el tercer funcionario de viejo rango del Área de Probidad, el Fiscal Militar Adjunto Stan Woodward, discutieron repetidamente sobre la información que ella exigía de la sucursal. La cuestión en el caso, desde el lunes pasado, había sido en gran medida acerca de la aniquilación por parte de la sucursal, con menos de un día de aviso al tribunal, de más de 400 árboles del parque a principios de este mes.
Pero la audiencia del lunes rápidamente se convirtió en un choque sobre lo que Trump escribió en las redes sociales, la capacidad del Área de Probidad para defender afirmaciones separadas hechas por el Servicio de Parques Nacionales en los tribunales y hasta dónde puede venir el tribunal federal de primera instancia para exigir respuestas del poder ejecutante.
“No sé qué hacer cuando sigo recibiendo historias diferentes”, le dijo Reyes a Woodward cuando la audiencia comenzó con un momento acalorado.
“Tengo, por un flanco, al presidente de Estados Unidos diciéndole al pueblo estadounidense… hay un plan final”, dijo Reyes horas a posteriori en la misma audiencia del lunes. “Los tengo a todos diciéndome, testigos diciendo lo que dicen, no hay un plan final… ¿cuál es?”
Robert Stander –un abogado del Área de Probidad que manejaba la viejo parte de los argumentos legales de la sucursal– tuvo dificultades para objetar la pregunta directamente y Reyes rechazó sus intentos de comparar las publicaciones en las redes sociales con una orden ejecutiva que era sólo el aparición del trabajo de una agencia en un plan, en área de una osadía final.
Woodward volvió a la recta del interrogatorio al final de la audiencia y le dijo a Reyes que “no había ningún plan para cerrar el curso, ya que esas palabras tienen su significado idéntico”.
Le dijo al togado que pedirle a Stander, un abogado de nivel inferior que no pasó por la confirmación del Senado, que contradijera al presidente ponía a su colega en una posición “difícil”.
Reyes está considerando emitir una orden a más prolongado plazo que limite lo que la sucursal puede hacer con el campo, incluida la tala de más árboles.
La semana pasada, Reyes presidió una irritable audiencia en la que dijo que estaba “furiosa” con la sucursal por eliminar cientos de árboles sin previo aviso. El gobierno afirmó que las mudanzas eran mantenimiento de rutina no relacionado con ningún plan para renovar el campo de golf. Reyes ordenó que no se talen más árboles antaño del 26 de octubre.
El Área de Probidad presentó el viernes una moción solicitando la retirada de Reyes del caso, acusándola de tener un “desdén por la Agencia Trump”. Durante el fin de semana, Reyes negó esa moción y refutó los reclamos del gobierno en su contra.
En su publicación del lunes en Truth Social, Trump menospreció a Reyes calificándolo de “perturbado enloquecido”.
El campo de golf es uno de varios proyectos de renovación en los que Trump está trabajando en Washington. El deseo del presidente de convertir el campo notorio en un campo profesional –una renovación que podría costar entre 20 y 49 millones de dólares– ha violento a quienes temen que pueda quitarle un área notorio y asequible para arriesgar al golf en la caudal del país.
En medio de los tensos intercambios entre el Área de Probidad y el togado hubo horas de testimonios de funcionarios gubernamentales encargados de supervisar los terrenos públicos federales, testimonios que convirtieron el procedimiento en una agotadora carga a través de procedimientos burocráticos del Servicio de Parques Nacionales.
Múltiples funcionarios gubernamentales que supervisan el campo de golf expresaron ignorancia delante las últimas afirmaciones de Trump sobre el futuro del campo.
La directora interina del Servicio de Parques Nacionales, Jessica Bowron, quien aprobó la medida de este mes para talar más de 400 árboles, dijo que no estaba al tanto de los planes para cerrar East Potomac Park el próximo mes, ni había estado en conversaciones sobre la renovación del campo.
Ella y otros funcionarios dicen que su trabajo de remoción de árboles se llevó a lengua bajo una directiva que implementa recomendaciones de 2019 para hacer que el campo luzca mejor que cuando se construyó por primera vez, en una propuesta conocida como Noticia del Paisaje Cultural.
Reyes ha dicho que creía que esa explicación era un pretexto para dar cobertura a la sucursal para iniciar la renovación. El lunes interrogó a los funcionarios sobre la “coincidencia” de que la sucursal repentinamente se apresurara a implementar una propuesta de hace siete primaveras –específicamente, sólo sus recomendaciones de talar ciertos árboles– calibrado cuando Trump exigía que comenzara el trabajo en su reforma.
Greg Wischer, un designado político en el Área del Interior que coordinó las directivas de Trump para “embellecer” Washington, DC, testificó que encontró las recomendaciones paisajísticas de 2019 como parte de una investigación en los últimos meses sobre lo que su agencia podría hacer para “estafar” el campo. Sugirió que esos esfuerzos de “virtud” estaban separados del rediseño metódico por Trump.
Las afirmaciones de privilegio del Área de Probidad le impidieron objetar varias preguntas sobre reuniones y conversaciones esencia que precedieron a la tala de árboles. Pero su prueba reveló que durante meses ha estado recibiendo “propuestas conceptuales” para renovar el campo del célebre diseñador de campos de golf Tom Fazio y su hijo Gavin. Wischer vio por primera vez la interpretación publicada por Trump el domingo de la semana pasada, según su prueba, cuando Gavin Fazio la envió un mensaje de texto a su teléfono personal.
Más delante en la audiencia, Reyes preguntó a Stander si había un entendimiento con los Fazio para rehacer el curso y preguntó a los otros abogados en la mesa de la defensa cuando Stander dijo que no sabía la respuesta.
Woodward se puso de pie para aclarar que no existía tal entendimiento.
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